miércoles, 13 de junio de 2012

Inteligencia emocional: Tu cerebro quiere que sobrevivas, no que seas feliz.


Nos han educado sin enseñarnos a identificar lo que nos pasa por dentro
por tanto, tenemos que aprender a educar nuestras reacciones. La forma de conseguirlo
es aprender a reconocer las emociones que motivan nuestras acciones.
La necesidad imperiosa de sobrevivir para la que estamos programados
constituye una carencia emocional que facilita que nuestros pensamientos negativos
tengan una influencia mayor que los positivos.
Por ello hay que transformar lo que nos pasa para no ser unas víctimas del destino.

Y ¿Cómo se hace eso? Con inteligencia emocional.

Compensando nuestros pensamientos negativos con positivos, manteniendo una actitud
optimista y positiva de la realidad que vivimos a diario.

La clave: “cambiar la percepción de algo supone cambiar nuestra visión”.

Aunque culturalmente podamos llegar a identificar que las personas optimistas son soñadoras, ingenuas o incluso irresponsables, un optimisma o una persona emocionalmente inteligente es aquella que reflexiona sobre su realidad, analiza, evalúa lo bueno, lo malo y se queda con lo bueno. El optimizar la realidad ayuda a encontrar más recursos, por eso solemos asociar que las optimistas tienen más suerte, pero no es
una cuestión de suerte sino de análisis de posibilidades.

Por tanto, la inteligencia emocional nos ayuda a estar emocionalmente despiertos ante las emociones positivas y negativas, identificando y compensando ambas para no ser víctimas de nuestros pensamientos sino construir nuestro destino.



                                                                                                                                                   Paloma del Henar
Twitter: @palomadelhenar

1 comentario:

  1. "Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres" Pitágoras.

    ResponderEliminar